Verba volant, scrīpta mānent

01 diciembre 2018

Las plagas de Egipto

Diez plagas cayeron sobre Egipto, según el Éxodo. Ahora, una gran parte de ellas, si no todas, se han abatido sobre este maravilloso país llamado España, madre patria, patria y madre de otros países que comparten orgullosos nuestra lengua y nuestra cultura.

Plagas 1La primera plaga fue la de la sangre. Dios dio instrucciones a Moisés para que levantara su cayado sobre el Nilo: toda el agua se convirtió en sangre, matando a todos los peces del río y llenando Egipto de un olor nauseabundo durante siete días. (Éxodo 7, 14-24)

La maldición no viene ahora del Nilo, que nos pilla un poco lejos, sino del Ter y del Llobregat, dos ríos catalanes por donde no baja sangre sino mierda política, escandalosa y fétida, que intenta invadir los tampoco demasiado limpios caudales de los ríos españoles donde desembocan. Detritus y barro nauseabundo disfrazados de prepotencia cultural, xenofobia, nueva historia, alienación desde la escuela, manipulación… Todo esto, y más, baja por esos ríos ahora. ¡Pobres peces del Mediterráneo!

La segunda plaga de Egipto fueron las ranas. Dios dio instrucciones a Moisés de que dijera a Aarón que estirase su vara sobre el agua, y hordas de ranas invadieron Egipto. (Ibíd. 8, 1-15)

Es de suponer que aquellas ranas fueran de color verde-rana, naturalmente. Las de ahora, las que salen de las aguas sucias de la política supuestamente española para invadir las universidades, la televisión nacional, la prensa zocata, los mejores puestos de la administración pública y hasta la judicatura si se tercia, estas ranas, digo, son de otro color, rojo o incluso morado, pero tan babosas, resbaladizas y repugnantes como aquellas que dejaron a Egipto hecho un asco.

plagas 3En la tercera, dijo el Señor a Moisés: "Di a Aarón: Extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra, que se convertirá en piojos sobre todo el país de Egipto." Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó el polvo de la tierra; y hubo piojos sobre los hombres y sobre los ganados y sobre todo el país de Egipto. (Ibíd. 8, 16-19)

No queda claro si fueron realmente piojos o mosquitos o jejenes [1], pequeños insectos que muerden dolorosamente. Sin embargo, aquí en España, estamos al corriente de que nuestros políticos-insecto, erigidos en okupas del poder, aupados por seudoterroristas e indepes, reúnen características de los tres: se aferran al poder, a la poltrona, con más fuerza que las liendres al pelo; abrasan a picotazos, tal que insufribles mosquitos, amenazando a diestro y siniestro con nuevas cargas fiscales a todo lo que genera riqueza, llámense bancos, empresarios de alta tecnología o simples autónomos; muerden apetitosos bocados al presupuesto de la nación para cumplir con los supradichos o con su propio bolsillo o con los bolsillos de sus amigos, como los miles de millones dilapidados o desaparecidos en Andalucía.

En la novena plaga, Dios le dijo a Moisés que estirase sus manos al cielo, para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Esta oscuridad era tan pesada que un egipcio podía sentirla físicamente. Duró tres días. (Ibíd. 10, 21-29)

La noche cerrada cayó sobre España, oscurecida por un gobierno que miente, dice y se desdice, negocia con presos imputados por rebelión [2], plagia sin sonrojo, presiona a los jueces, anula sentencias, acepta presupuestos que antes calificó de antisociales… No importa que la Unión Europea haya llamado la atención sobre los mismos ni que el Vaticano haya corregido una manipulada versión sobre acuerdos que nunca lo fueron. La oscuridad agobia a los españoles, como un castigo divino, implacable y desmesurado. Dura demasiado.

plagas 5Finalmente, Dios le dijo a su pueblo que rociara la sangre de un cordero o cabrito en los postes de sus puertas. Entonces el ángel de Dios pasó sobre Egipto. Cuando el ángel veía la sangre, no mataba a nadie en aquella casa. Pero cuando no veía la sangre, mataba al primer hijo nacido, de hombre o de animal. (Ibíd. 11, 1-10). Esta fue la plaga décima.

Las marcas de sangre se han sustituido por lazos amarillos, y Egipto por Cataluña: quienes no portan los lazos son “bestias carroñeras, víboras, hienas… bestias con forma humana que destilan un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho…” [3]

¡Ah, los políticos! La undécima plaga.


IMÁGENES:

[1] El sustantivo hebreo כִּנִּים (kinnim) podría traducirse como "mosquitos", "piojos", "jejenes" o incluso “pulgas”.

[2] El artículo 472 del Código Penal español reconoce como sujetos del delito de rebelión en siete posibles supuestos, entre los cuales figuran los casos de aquellas personas que se alcen violenta y públicamente para declarar la independencia de una parte del territorio nacional, para suspender o modificar la Constitución, o para despojar de sus facultades al rey, entre otros supuestos.

[3] Quim Torra, actual presidente del gobierno catalán en un lamentable y vergonzoso artículo suyo titulado La lengua y las bestias, publicado el 19/12/2012 en el diario digital El Món.

3 comentarios:

José Antonio T. dijo...

Estimado Félix,
Muy bueno tu comentario de esta semana, te felicito, los retratas de cuerpo entero.
Saludos

José H. dijo...

¡Joder! ¡Qué bueno, tío! ¡Qué inspiración!
Enhorabuena y un saludo.

Anónimo dijo...

¡Analogía perfecta!