Verba volant, scrīpta mānent

26 enero 2019

Cómo sobrevivir a un catarro

Enero:
Mes de toses y de nieblas, de catarros y tinieblas [1].

En estos tiempos de aldeas globales, inteligencia artificial, huella de carbono, economía circular y producción más limpia, no nos van a faltar remedios para hacer frente a un catarro. Veamos.

El primer método, el tradicional, el que aprendimos de nuestros ancestros: un tazón de leche bien caliente al irse a la cama, edulcorada con miel de eucalipto y un generoso chorreón de coñac o cualquier otro venenillo con no menos de 40 grados alcohólicos. No es un tratamiento específico para esta dolencia sino para tu corpus doctrinal. El catarro te va a durar los quince días habituales, pero, serán dos semanas inolvidables, durmiendo como un lirón con tan deliciosa carga dipsómana.

Lo más sencillo, acercarse a una farmacia y pedir algo [2] para el catarro. El tratamiento suele ser sintomático, es decir, couldina o ibuprofeno para el dolor de cabeza y lizipaína como un antibacteriano suave. El catarro te durará lo mismo pero, aliviando los síntomas con alguna de estas especialidades, se te hará muy llevadero y no te costará más de 5 euros.

Se pueden utilizar otras prácticas basadas en el patrimonio religioso de tus antepasados. Este tratamiento es, con mucho, el más económico. Cómprate una estampita de San Blas, que es el patrón de las enfermedades de garganta. Suelen tener un precio muy asequible, por debajo de un euro en cualquier librería de objetos religiosos. Te pones a rezarle al santo con fe, esperanza e insistencia y el catarro durará el mismo tiempo. Para combatir las molestias —
ardor de garganta, tos, dolor de cabeza— nada de química: podrás arreglarlo todo solo con tu fe.

Si pasas de tu médico de familia y optas por la medicina alternativa, aquí hay mucha diversificación y tu catarro se plegará a las creencias del practicante. Un quiropráctico te dirá que tienes una subluxación respiratoria; un acupuntor, un desequilibrio entre meridianos; un naturópata te propondrá una dieta vegana o algo peor, y un seudomédico seudochino te recetará un jarabe carísimo, preparado a partir del hígado de un animalito en peligro de extinción al que no conoce ni la madre que lo parió.

Opcionalmente, puedes acudir a un acupuntor, a un sanador o a un homeópata. Entre la visita y lo que te hagan comprar, difícilmente te saldrá la cosa por debajo de los 50 o 60 euros. El catarro durará lo mismo que en los casos anteriores y padecerás las mismas molestias, solo que, en vez de depositar tu fe en San Blas, la depositarás en una aguja de acupuntura, una desagradable poción china o una cucharadita de agua homeopática.

También puedes visitar a un parasicólogo o a esos que curan con reiki [3] o infusiones de yerbas aromáticas o incluso a un especialista en hipnoterapia, pases mágicos o imposición de manos. El problema aquí es no caer en manos equivocadas.

Un argumento definitivo sobre la medicina alternativa: en Estados Unidos, existen dos centros dedicados al estudio de estas terapias. En más de 30 años, no han sido capaces de desarrollar ningún tratamiento efectivo contra ninguna enfermedad.

Ni siquiera contra un vulgar catarro.


IMÁGENES: Arriba, acatarrada. Abajo, San Blas curando un catarro.

[1] En el hemisferio norte.

[2] Después de tener escrita esta entrada y antes de su publicación, tuve que viajar a Santo Domingo (Rep Dominicana) donde me recibieron en el hotel con una habitación con el aire frío al máximo, como suele ser habitual por aquellas latitudes. Total, que pesqué un buen catarro, acudí a la farmacia y pedí algo para mejorar mi situación. Justamente me dieron “Algho”, un “antigripal, descongestionante, que elimina el dolor y baja la fiebre”. En ello estamos, varios días después.

[3]
El reiki es una pseudociencia​ budista basada en el qi o chi que, según sus practicantes, es una fuerza vital universal, aunque no hay evidencia de que tal fuerza exista.


2 comentarios:

Darío Castillo dijo...

Hola.
En Guatemala decimos que hay que sudar la gripe y no es más que tomar limonada caliente, a lo cual puedes añadir un analgésico como aspirina, ibuprofeno o acetoaminofen. El punto es que la gripe o catarro son productos originados por virus los cuales tardan un ciclo de inicio y final y solo es posible atacar los síntomas.
Saludos y gracias por la lectura.

Darío Castillo dijo...

Hola.
Excelente lectura. Disfruté El peligro de los ácaros, Futuro poco esperanzador y mujeres. Saludos y gracias por tu constancia.
Darío Castillo. Guatemala