Verba volant, scrīpta mānent

22 marzo 2019

Un futuro poco esperanzador

Imaginen lo que sería vivir en un mundo dominado por el óxido de dihidrógeno, un compuesto que no tiene sabor ni olor y que es tan variable en sus propiedades que, en general, resulta benigno, aunque a veces mata con gran rapidez.

Según el estado en que se halle, puede escaldarle a uno o incluso congelarle. En presencia de ciertas moléculas orgánicas, puede formar ácidos capaces de dejar a los árboles sin hojas o corroer los rostros de las estatuas.

En grandes cantidades, agitado, puede golpear con tal furia que ninguna construcción humana podría soportar. A menudo, es una sustancia asesina, incluso para quienes han aprendido a vivir con ella. Nosotros la llamamos agua.

Según la Carta Europea el Agua [1] y a pesar de lo anterior, “es un tesoro indispensable para toda actividad humana […], que hay que conservar, controlar y, si es posible, aumentar su cantidad” porque “no hay vida sin agua”.

Para quienes tenemos la suerte de vivir en el a veces mal llamado “primer mundo”, el agua es algo natural que forma parte de nuestro acontecer diario. La usamos para beber, bañarnos, lavar, regar, fregar, tirar de la cadena, elaborar alimentos y productos de todo tipo… Con frecuencia, la malgastamos sin pensar que, a muchos otros, en cambio, les resulta muy difícil encontrarla, o disponen de agua poco saludable, dificultando las actividades cotidianas más simples y  su desarrollo como sociedad. 

En el Día Mundial del Agua [2], pretendo destacar algunos números que deberían concienciarnos para prestar mucha más atención y cuidados a ese “óxido de dihidrógeno” que cada persona tiene el deber de consumir con cuidado, preservar y devolver a su origen en las mejores condiciones posibles.

Actualmente, en nuestro planeta vivimos más de 7.700 millones de personas, de las cuales 2.100 millones, es decir, el 30%, carece de acceso al agua. Unos 4.000 millones —casi dos tercios de la población mundial— padecen escasez grave de agua durante varios meses al año, sin contar eventuales periodos de sequía extrema. 

Más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas, se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento. Como resultado, anualmente fallecen 361.000 niños menores de 5 años debido a diarreas relacionadas con el saneamiento deficiente y aguas contaminadas que se asocian a la transmisión de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A y la fiebre tifoidea. El 80% de quienes tienen que usar fuentes de agua no seguras habita en zonas rurales.

Si continuamos con la actual tendencia de consumo de este recurso, en menos de 30 años la mitad de la población sufrirá escasez de agua. En 2050, la OCDE prevé que 240 millones de personas continúen sin acceso al agua y 1.400 millones sin servicios básicos de saneamiento. Más de 700 millones de personas podrían verse forzadas a desplazarse debido a la escasez de agua de aquí a 2030.

“El agua es el principio de todas las cosas”, según Tales de Mileto, primer filósofo de la historia.

Sin embargo, nadie aprecia su valor hasta que se seca el pozo.


IMÁGENES:  Creo que hoy no requieren ningún comentario.

[1] La Carta Europea del Agua fue redactada en Estrasburgo el 6 de mayo de 1968, como una declaración de principios para su correcta gestión.
[2] El 22 de marzo, Día Mundial del Agua, se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Río de Janeiro en junio de 1992.


Fuentes: Naciones Unidas, OCDE, La Vanguardia, y el libro “Una breve historia de casi todo”, de Bill Bryson, RBA Bolsillo, 2016.

3 comentarios:

FG dijo...

Estoy sorprendido de que, en una semana, no se haya producido ningún comentario a un tema tan sensible como es el del agua. Tal vez no he sabido explicarlo bien o tal vez mis lectores pasan del asunto. Mal las dos opciones.

Anónimo dijo...

Pensaba que el agua servia solo para lavarse y para cocer marisco, pero no. Gracias por ilustrarme.

Dario Castillo dijo...

Me encantó el cuento del Halcon y El aguila y la moraleja con el matrimonio. Saludos y gracias
Darío- Guatemala-