Verba volant, scrīpta mānent

22 junio 2019

Hablando del tiempo... y de Ovidio

Esta semana, había considerado escribir sobre libros, incluso recomendarles alguno para las vacaciones de verano que disfrutamos ya aquí, en el norte boreal. Pero, claro, hay tanto y tan bueno que cualquiera se mete en ese yuyal de títulos, tramas, autores, editoriales, premios… Sin ir más lejos, hoy mismo se han publicado los ganadores de tres de ellos: los Mariano de Cavia, Luca de Tena y Mingote. ¡Casi nada! ¡A ver qué pinto yo opinando! Tenía pensado también escribir del tiempo, para contarles cómo tratan los ingleses este asunto. Voy a ver qué tal me sale.

Cualquier conversación que iniciemos en inglés, debe comenzar hablando del tiempo y debe observarse, escrupulosamente, el protocolo tradicional, gobernado por reglas tácitas y códigos que se deben respetar: son las reglas del tiempo.

Londres, lloviendo como (casi) siempre
Mirándolo desde más al sur, nos parece que no hay mucho que hablar sobre el tiempo de los ingleses, casi siempre húmedo, lluvioso y a menudo desapacible. Recuerdo a una señora rubia y elegante, de mediana edad, con quien me crucé a la entrada del Museo Británico y que, muy amable, me dijo Ooh, isn’t it cold?, que podíamos traducir como “Hace frío ¿eh?”.

De hecho, Ooh, isn’t it cold? —como Nice day, isn’t it? (“Buen día, ¿verdad?”) y otras expresiones similares—, de hecho, digo, en el código al uso, según los antropólogos especializados pudiera significar “Me gustaría hablar con usted, ¿quiere usted hablar conmigo” o tal vez algo más sencillo: otra manera de decir, simplemente, “¡Hola!”. [1]

Algunos sostienen que, para los ingleses, hablar del tiempo es una obsesión nacional, poco rigurosa, eso sí, pero con sus reglas. Se puede hablar del tiempo considerándolo:
  • Como un simple saludo.
  • Como una forma de romper el hielo.
  • Como un socorrido remedio para ocupar silencios en una conversación que decae.
Hay que tener cuidado con lo que se responde. De ningún modo se debe llevar la contraria: si le dicen “Qué buen día hace hoy ¿verdad”, usted debe asentir: “Sí, muy bueno”, aunque en el fondo esté jodido de frío o harto de la lluvia que lleva cayendo toda la jodida mañana. A lo mejor a su interlocutor le gusta un tiempo así, tan inglés.

Exposición "2000 años de Ovidio" (Univ. Salamanca)
El caso es que, más o menos, vamos comprendiendo la forma de ser de los británicos, no tan alejada, por cierto, del resto de los europeos. Más espinoso resulta entender a otros, siquiera en una supuesta traducción libre o libérrima al español. Me estoy refiriendo a Ovidio [2], un poeta latino que, según dicen, fue muy leído —¡pobre gente!— durante la Edad Media. Forma parte de esos a los que llaman “clásicos” y que uno debe conocer y leer para mejorar su cultureta literaria.

Pues bien, pensando en mis libros para el verano y tras ojear un breve resumen de la obra, me pedí Las metamorfosis [3], del mentado poeta, vía Amazon. El tema prometía: una serie de relatos mitológicos explicando las diversas formas adoptadas por las divinidades de la cultura latina. Llegó el paquetito al día siguiente y me lancé como un poseso a leer unas primeras líneas elegidas al tuntún. Me salieron estas:

Cuál de su gemido, al dios Neptunio héroe pregunta y de su trunca frente la causa, cuando así el calidonio caudal comenzó, coronado de arundo en sus no ornados cabellos.

Lo juro.


[1] "Watching the English", Kate Fox, Ed. Hodder, Londres.
[2] Publio Ovidio Nasón,  (Sulmona20 de marzo del 43 aC. - Tomis, actual Constanza17 dC.
)
[3]
"Las metamorfosis", Ovidio, Ed. Maxtor, Rungis (Francia).


1 comentario:

Darío Castillo dijo...

El tiempo en Inglaterra me dejó el concepto de como un tema puede ser usado para provocar una conversación y pienso que acá en Guatemala también es usado para incursionar en una persona cuando se desea hablar con ella ya que es un tema del que sabemos y sentimos de inmediato y a todos nos afecta.
Las Lenguas me dejó el hecho de como cuando te encuentras en el extranjero o en tu mismo país cuando le hablas a alguien en su idioma lo impresionas y al igual que el clima en Inglaterra facilita el inicio de una conversación.
De la misma manera cuando a alguien le hablas acerca de algún tema de la historia de tu país lo haces sentir importante. En nuestro caso la cultura Maya.
Y si desean sugerencias de escritores para leer en vacaciones:

Fracisco Pérez de Antón
Nacido en Soto de Caso (Oviendo, España) y viviendo desde cerca de los inicios de los sesenta en el país de la eterna primavera (Guatemala).
Para visualizar la problemática de la Iglesia Católica en la cuestión del abandono de feligreses: El Gato en la Sacristía y por el otro lado para visualizar el nacimiento de la corriente de Martín Lutero y el protestantismo. El Cisma Sangriento. Es interesante leer el primero y luego el segundo como fue mi experiencia.
Y como el tema de corrupción en el mundo es como el aires que respiramos: La corrupción de un presidente sin tacha que recientemente salió en Guatemala a propósito del ambiente electoral que vivimos.
La redacción de "Don Paco" como le dicen algunos de sus cercanos; facilita una lectura fluida.
Saludos desde Guatemala.
Darío Castillo