Verba volant, scrīpta mānent

06 julio 2019

Huevos, conejos y colesterol

A finales de la década de los setenta, comenzaron a propagarse las ideas de que el aceite de girasol era mucho más apropiado que el de oliva para prevenir trastornos cardiovasculares, que consumir pescado azul podía erosionar la salud y que era desaconsejable comer más de tres huevos a la semana. Desde entonces, han surgido nuevos datos científicos que sugieren que algunos alimentos fueron condenadas al purgatorio sin haber tenido un juicio justo.

Aquellos barros han traído otros lodos. En los últimos años, un grupo de investigadores ha comenzado a cuestionarse el conocimiento científico existente sobre el colesterol y las estatinas uno de los grupos de fármacos que ayudan a reducirlo—, lo que ha alentado diversas teorías de la conspiración, siendo la más conocida que los médicos que apoyan el uso de estatinas han sido comprados por la industria farmacéutica. Pero, vayamos por partes.

Desde la prehistoria: depredador para comer
Nuestro cuerpo es un modelo claro de mamífero depredador. No hace falta que nadie nos recuerde que somos una especie omnívora y que también podemos comer plantas, sí, pero nuestra base nutricional, desde la prehistoria, mal que les pese a muchos, son los animales.

Esto resulta evidente al comparar como funciona nuestro sistema digestivo y como lo hace el de un herbívoro. En los herbívoros, la digestión es distinta a la nuestra. Por ejemplo, el conejo realiza una doble digestión: primero, convirtiendo la celulosa de las plantas que ingiere en una mezcla de bacterias que generan grasas y proteínas, para luego asimilar, en segunda vuelta, los ácidos grasos y aminoácidos contenidos en esa mezcla.

¡Qué ricos!
Uno de los estudios que se usó para afirmar que el consumo de huevos elevaba el colesterol se realizó precisamente con conejos. Se suministró huevo en su alimentación y se observó que su nivel de colesterol en sangre subía, lo que llevó a los investigadores a afirmar erróneamente que el consumo de huevos elevaba el colesterol.

A diferencia de los conejos, nosotros podemos obtener aminoácidos y ácidos grasos directamente de los alimentos que ingerimos, principalmente de la carne y el pescado y sus respectivas grasas y, lo que es más importante, nuestra “maquinaria” trata de regular, con mejor o peor fortuna, el nivel de colesterol, mientras que la del conejo no puede hacerlo.

Colesterol en sangre
Desde la prehistoria, el ser humano tenía que salir a cazar para alimentarse, con resultados inciertos. A veces lograba cazar y a veces no, en cuyo caso solía recurrir a las plantas, que nos aportan energía y ciertos micronutrientes, como las vitaminas y los minerales. Pero las proteínas y las grasas que necesitamos, a diferencia de los conejos, tenemos que obtenerlas de la fauna del planeta. La caza es precisamente lo que nuestro organismo espera que sigamos haciendo, aunque ahora la practiquemos con una tarjeta de crédito, en lugar de con una lanza.

Si tener niveles elevados de colesterol en sangre puede ser evidentemente peligroso, este lípido no es malo por sí mismo. Gracias a él las membranas celulares se conservan en buen estado y podemos sintetizar algunas hormonas, como el estrógeno y la testosterona. Sin embargo, parece que no hay duda: unos niveles disparados de colesterol aumentan el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, la principal causa de muerte en el mundo, incluso para quienes se empeñan en negarlo.

Mientras no se demuestre lo contrario, el colesterol alto es un problema.


Fuentes: Libertad Digital, El País, LIbro La Gran Mentira de la Nutrición (pp. 23-24). Carlos Abehsera. Edición de Kindle.

3 comentarios:

Unknown dijo...

Hola.

Los estudios más recientes establecen que el colesterol que contienen los huevos no se incorpora a sangre, sino que se elimina directamente por las heces. El colesterol presente en sangre procede de un exceso de consumo de carbohidratos refinados (bollería industrial) y de grasas saturadas (aceite de palma...), así como por exceso, en general, en el consumo de grasas animales.
Por cierto, el jamón "pata negra" contiene una proporción mucho mayor que grasas insaturadas que el de cerdo "blanco", con lo que favorece la formación de colesterol de alta densidad (el colesterol "bueno" que no se deposita en las arterias).

Saludos.

FG dijo...

¡Pues miel sobre hojuelas! Con lo rico que está el pata negra. Gracias por la info.

Darío Castillo dijo...

Hola.
Buen fin de semana.
Todo en exceso es dañino; por lo cual la moderación en todo lo que hablamos, actuamos, comemos, bebemos etc. será lo más saludable.
Saludos desde Guatemala
Darío Castillo