21 mayo 2021

Calcetines

Se ponen en los pies, a pares, para calentarlos, absorber el sudor, protegerlos de suciedad, rasguños y aliviar el eventual rozamiento del pie con el calzado. En países tropicales se usan poco, pero por aquí arriba, en el Pirineo, son imprescindibles incluso en verano.

Dicen que nacieron en el Neolítico, hechos a partir de piel de animal, que nuestros ancestros se enrollaban en los pies, aunque el calcetín propiamente dicho debió surgir en Egipto. Los más antiguos que se conservan, se encontraron en la tumba de un niño, están hechos a ganchillo y tenían dos partes: una que enfundaba el dedo gordo y la otra el resto.

Record mundial, cierto, de calcetines tendidos
En Grecia, Heródoto de Halicarnaso escribía en el siglo VIII a.C. acerca de los piloi, unos calcetines hechos con pelo de animales que vestían los hombres. Las griegas llevaban una especie de sandalias llamadas sykhos muy bajas y blandas, que cubrían principalmente los dedos de los pies y el talón, y que se consideraban vergonzantes si las calzaba un macho, alfa o no.

Las mujeres romanas incorporaron a su atuendo las sykhos griegas, que convirtieron en soccus, antecesoras del calcetín alto que cubría la pantorrilla. Desde Roma llegaron hasta las Islas Británicas, donde los anglosajones abreviaron su nombre como sock, hasta hoy.

El Reverendo William Lee, en Inglaterra, inventó una máquina para hacer calcetines, y comenzaron a fabricarse de algodón y lana. Fueron rechazados tajantemente por la reina Isabel I que, acostumbrada a los calcetines de fina seda importados de España, la máquina de Lee —se quejaba ella— hacía calcetines demasiado bastos para sus reales pies.

Más reciente, en la aristocracia japonesa de la era Meiji (1868 – 1912), los calcetines se convirtieron en objetos muy valiosos, siendo un símbolo de status social: 2 kg de arroz valían 3 monedas y por un par de calcetines había que pagar 10 monedas.

Dedo gordo liberado por un tomate
Esta prenda, calcetín o media, tiene o ha tenido algunos usos paralelos. Dicen que los avaros guardaban en ellos su dinero: “Si los políticos lo supieran aseguró irónica Margaret Thatcher— nacionalizarían los calcetines”. Los chicos y no tan chicos, colocan calcetines junto al árbol de Navidad, por ver si Papá Noel los colma de regalos.

Según su estado de uso, pueden irradiar un insoportable hedor a queso de cabrales (*) o producir unos “tomates” no aptos para ensalada. Estos últimos suelen materializarse como los agujeros que se forman con el uso y abuso de la prenda, producidos, por ejemplo, por un dedo gordo rebelde que, finalmente, consigue, bizarro, evadirse del opresor calcetín.

Antaño, solía utilizarse un calcetín para colar el café cuando se hacía "de puchero". En un restaurante cuyo nombre no recuerdo, un viejo menú terminaba: "..y un café caracolillo colado como Dios manda, con un calcetín sin usar o usado pocas semanas".

Perdonen que termine así, de pronto: tengo que ponerme enseguida unos calcetines de lana porque se me están quedando los pies helados. ¡Este Pirineo…!

“Lo nuevo se entreteje con lo viejo, como el zurcido de un calcetín”. (La joven de la perla, de Tracy Chevalier).


(*) No es broma. Hace unas semanas, un avión de la Spirit Airlines que se dirigía a Fort Lauderdale desde Nueva York, tuvo que aterrizar de emergencia ante las protestas de los pasajeros, quejándose por un fuerte olor a calcetines sucios. (Digitalpost)

4 comentarios:

Ramon Tejeiro dijo...

Un viejo menú terminaba así:

... y un café caracolillo colado, como Dios manda, con un calcetin sin usar o usado pocas semanas.

FG dijo...

Ramón: He incorporado al blog tu comentario, con el permiso que he supuesto me concederías. Un abrazo.

Koe dijo...

Un uso extraño del calcetín, que estoy segura apreciarás es el culinario, para hacer huevos revueltos sin tener que usar plato y tenedor: se coloca el huevo, aún dentro la cáscara adentro de un calcetín (a la altura del tobillo más o menos) y se hace rotear el calcetín sujetándolo de los dos extremos (con una mano de la punta y con la otra de la boca de entrada del pie) por unas cuantas veces y luego lo abres directamente en la sartén, como se hace con el huevo frito, solo que sale ya revuelto, tienes que agregarle solo la sal y la pimienta y voilà! Huevos revueltos con calcetín! 😊

FG dijo...

Gracias, Koe. Interesante uso que no conocía. Un abrazo.